He cargado todo aquello que no he tenido el valor de dejar atrás, que cuando pienso que dejo caer, me regreso de rodillas para volverlo a recoger.
He tragado ese dolor, ese resentimiento que me hace flaquear las piernas del asco que me produce, tan toxico, que mi cuerpo solo quiere vomitarlo y lo trago de nuevo, lo acumulo y no lo digiero, he dejado que se mezcle con todo aquello que debería alimentarme y en lugar de nutrirme, cae en podredumbre junto con ese veneno creado por mi propia necedad.
Hoy he decidido, de una vez por todas, buscar aquel antídoto, aquel basurero, que me de la fuerza que me quite el peso, para ya no ser una montaña de residuos corrompidos de una existencia pasada y obsoleta
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