Estaba la flaca, buscándote en Aguascalientes,
y en las carreras te escondiste, junto a vochos verdes,
te persiguió, pero entre los carros se perdio la loca,
y ya de regreso en la Ciudad de las Rosas, su paciencia era poca.
Corrió a tu casa y te encontró dormido y arropado entre las cobijas,
y te llevo en la madrugada con el eco de llamadas de tus hijas,
¡Ay Gordito, te fuiste con aquella, dejándonos con sorpresa, y mucha!
Que extraño par: El Chato y la Palida, el Gordo y la Flacucha.
Mas le vale a esa sombreruda que sepa a lo que se atiene
porque esa panza no tan fácil y barato se mantiene.
Con cerveza, cigarros, Coca y un buen libro de un monero,
en el mas allá te veré en poco menos de un siglo espero.
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