A veces tengo miedo de mi mismo, pero aun así, creo que tengo suerte. Suerte de que cuando me invaden los instintos naturales, que no se si sean propios de mi especie, me encuentro solo. No hay nadie cerca con quien crear ese silencio musical que mis impulsos desean... Generalmente esto me ocurre de noche, pero hoy, a plena luz del día, mis neuronas de cordura, se han escondido, y aquellas pequeñas células voraces salen, mostrando sus colmillos y engendran planes, si, planes y direcciones que suenan tan racionales, que no me atrevería a contradecirme, pero solo cortos segundos después, emerge esa sanidad tan molesta, que piensa y me grita que eso esta mal, que no debería jugar con eso.
Hoy, de día, a la vista de todos. Me deje seducir por uno de esos proyectos, y la fase uno se ha completado, no sin replicas de ese prisionero juicioso al cual he decidido ignorar como el lo hace conmigo cuando pretende encajar en un mundo al que no pertenece...
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